Los Matones del "Cambio"

Viajar en micro por la ciudad de Osorno se me ha vuelto tortuoso desde
el día en que comenzó la campaña publicitaria de las próximas
elecciones presidenciales y parlamentarias. Es peor cuando vas enfermo,
y tienes que tomar la 26 disco azul para ir al hospital base, porque en
el trayecto toca pasar por los barrios mas cuicos de la ciudad. Hoy,
esas villas tienen sus calles repletas de letreros con la cara de
Piñera y su sonrisa de goma. De verdad les digo que subirse a la micro,
sentarse al lado de la ventana, mas encima con amigdalitis y para colmo
ver cada un metro la cara de este culiado es terrible, hace que llegues
al hospital con diarrea.
la campaña publicitaria que ha
implantado la derecha acá en Osorno ha sido un desastre. y no lo digo
solo porque me cargue la derecha, lo digo porque es verdad. La ciudad
se ha llenado de basura, y carteles de Frei o de meo no he visto
prácticamente nada. Aparte, los brigadistas que trabajan en el comando
de los candidatos Javier Hernández de la UDI y Harry Jürgensen de RN
son unos patudos cara de raja. Llegan y pintan los muros como si fueran
de ellos y ni se inmutan si hay ya algo pintado ahí. La Brigada Ramona
Parra vino hace algún tiempo a hacer un precioso mural acerca de los
derechos del niño en una avenida de Osorno. Había quedado
impresionante. Llegaron los partidarios de Hernández y le metieron mano
como unos asesinos, cubriéndolo de pintura azul y amarilla, causando
conmoción e impacto en la opinión publica ante la desfachatez con la
que actuaron.
Pero lo más grave, curioso y ridículo tiene que
ver con la rivalidad que existe entre Jürgensen y Hernández. Ambos de
la misma coalición. Bonita la guea. Quieren gobernar chile y no son
capaces de gobernarse ellos mismos. No se que onda entre ellos dos, se
tienen terrible de mala. y esta rivalidad ha provocado una especie de
guerra entre comandos, guerra que por supuesto ni a ti ni a mi ni a
nadie le importa, pero que igual nos afecta. Los del comando de
Hernández van y le rompen los carteles a Jürgensen y los del comando de
Jürgensen van y le rompen los carteles a los de Hernández. Se producen
peleas callejeras así como las de los hooligans, pero golpeándose con
los mismos carteles. Dicen que en el comando de Hernández por cada
cartel de Jürgensen que uno se robe y lo vaya a dejar allá, pagan
$1000. Bastante poco por lo arriesgado de la misión, teniendo en cuenta
que ahora los del comando de Jürgensen han contratado a una montonera
de flaites armados con los tremendos garrotes para cuidar sus carteles.
Algunos en todo caso, no son tan flaites. Se nota que vienen de la cota
mil, por la papa en la boca y que los mueve su espíritu partidista.
Así,
las calles de Osorno se han vuelto más inseguras. si vas caminando por
la vereda y uno de esos flaites te ve muy cerca de un letrero, va y te
echa las paradas. No puedes caminar tranquilo, pensando en que
cualquier matón de esos te puede agarrar a coscachos. Puros
delincuentes, paradójicamente apoyando a ese movimiento político que
dice que le "va a ganar a la delincuencia". Puede ser, también, que a
estos compadres les paguen, y muy bien, como para estar todo el día con
cara de malo y un garrote cuidando un común y corriente letrero (y
tienen que ser unos gallos muy vagos en su vida), pero entonces eso
quiere decir que esa postura de la derecha de que van a acabar con la
delincuencia no es tan sincera tampoco, porque igual siempre necesitan
sicarios que les hagan el trabajo sucio.
Solo queda esperar a
que termine todo esto. La gente, a estas alturas del partido, creo que
tiene claro por quien votar, y aparentemente, casi un 70% de los
chilenos va a optar por no estar ni ahí con el ya aparentemente
inevitable próximo presidente. Así que no se de que sirve tanto hueveo
publicitario. Guarden su plata mejor, para pagarle a los sicarios de
las presidenciales del 2014. Ahí, los van a nesecitar.
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